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Agentes que espiaron para Cuba no quieren ser traídos a Florida
12/07/2010 07:15:29
Una pareja de Washington D.C. que espió durante 30 años para Cuba ha pedido a un juez que recomiende que sean encarcelados cerca el uno del otro, pero no en la Florida, donde afirman que en las prisiones federales "probablemente haya cubanoamericanos que pudieran reaccionar con fuerza al delito que cometieron''.
Walter y Gwendolyn Myers se declararon culpables en noviembre del año pasado de enviar secretos a Cuba y está previsto que el juez federal de distrito Reggie B. Walton les dicte sentencia el viernes.
Walter Myers --ex analista del Departamento de Estado con acceso a documentos confidenciales-- aceptó cumplir una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional y cooperar con el gobierno federal en un trato en que las autoridades le ofrecieron a su esposa una sentencia menor de la que habría enfrentado en un juicio.
En documentos judiciales presentados el viernes por la noche, los abogados del matrimonio le pidieron al juez Walton que sentencie a Gwendolyn al límite inferior de la negociación de cargos, seis años de prisión en vez de siete y medio.
"La diferencia de 18 meses pudiera significar potencialmente una parte importante de lo que le queda de vida'', indicaron los abogados, quienes agregaron que Gwendolyn, a quien calificaron de una buena abuela, cumple 72 años el viernes y ha sufrido complicaciones del corazón, como un infarto, desde que la encarcelaron en junio pasado.
Al alegar a favor de una sentencia menor, sus abogados afirmaron que aunque "ella compartía las creencias políticas de su esposo, no tenía capacidad para cometer el delito por sí misma''.
Además, los abogados alegaron que ninguno de los dos estuvo motivado por la avaricia, sino por la compasión ante el país menos afortunado.
"La historia del Dr. Myers y su esposa es de una pasión y amor profundos: por cada uno y por el pueblo cubano'', escribieron los abogados.
"Con un profundo idealismo, trataron de evitar incomprensiones y sospechas mutuas que pudieran provocar un conflicto militar entre Estados Unidos y Cuba. Y esperaba que la revolución siguiera avanzando a pesar de los muchos obstáculos en su camino''.
Los archivos judiciales incluyen cartas de apoyo de amigos, ex empleados, antiguos alumnos de Walter Myers y familiares que han pedido benevolencia, calificando a Gwendolyn de una persona que se preocupa por los demás y a Walter como un educador entusiasta y dinámico.
En apoyo de una sentencia más ligera, los abogados --Thomas Green, Mark Hopson y Bradford A. Berenson-- alegan que "a los pocos días de su arresto'' el matrimonio aceptó cooperar con el gobierno y han sido interrogados casi 100 veces por el FBI y otros aparatos de inteligencia. Desde su arresto, Gwendolyn ha trabajado como asistente de maestra en la prisión, ayudando a otros reos.
Sin embargo, los fiscales federales han pedido la sentencia máxima y el fiscal federal Ronald Machen escribió que la pareja "cometió uno de los peores delitos que un ciudadano puede incurrir contra su propio país: espiar a favor de un adversario extranjero de muchos años''.
Machen señaló que "sin la deferencia de Gwendolyn y su apoyo activo a todo lo que hizo su esposo, el deseo Walter Myers de ser un espía cubano durante 30 años probablemente no se hubiera prolongado tanto''.
El fiscal incluso la califica de ser "mucho más de "la esposa de un espía', subrayando que los dos fueron reclutados y los servicios de inteligencia cubanos asignaron un nombre en código a cada uno''.
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